blog de dpqb

toxinas visuales

veintinueve de febrero de 2008

Comenzaron a cantar mientras hilaban y sin darse cuenta tejieron la sintonía sobre el tejido.

Lo intentaron vender como un vestido musical, pero nadie reconoció la melodía.

¡Embusteras! ¡Costureras de pacotilla! les gritaban sus antiguos clientes.

Así que decidieron bailar mientras hilaban para así tejer una danza sobre la seda y la gamuza.

Lo intentaron vender como un vestido bailarín, pero nadie reconoció el ritmo.

¡Hilanderas de poca monta! les gritaron.

Así que tiraron los dos vestidos a la basura, descontentas del resultado de su trabajo.

Y sin embargo cada noche, en el cubo de los desperdicios, el vestido musical se envolvía en el vestido bailarín y juntos bailaban y sonaban tan armoniosamente, que los vecinos salían a la calle para encontrarlos.

Pero nadie en toda la ciudad recordaba cuál había sido el camión de la basura que se los había llevado.

29 Febrero, 2008 Publicado por David Pena | Historias | | No hay comentarios

veintiocho de febrero de 2008

Después de tres años de perfecto noviazgo, de mil rosas rojas y tres mil quinientos besos apasionados, una petición de mano de cine y un casamiento de cuento de hadas, Martina no logró entender por qué su ahora marido, le había arrancado la cabeza de un mordisco a la muñequita del pastel, escupiéndola al suelo con rabia y pisándola después.

Pero siendo una boda tan perfecta, no consiguió reunir la fuerza para enfadarse. Ya encontraría tiempo de sobra más tarde. Después de todo, tenían el resto de sus vidas.

28 Febrero, 2008 Publicado por David Pena | Historias | | No hay comentarios

veintisiete de febrero de 2008

Limpió el suelo a su alrededor con tanto ahínco que, sin quererlo, terminó cavando su propia fosa.

Pero era una fosa tan limpia, que decidió darse una ducha antes de morir.

27 Febrero, 2008 Publicado por David Pena | Historias | | No hay comentarios

veintiséis de febrero de 2008

Se llama Ivana me dijeron. Es muy buena persona.

Hola, dijo tímidamente.

Dejé que se acercara, tan tierna resultaba. Se sonrojaba cuando le sonreía y tenía sus ojos puestos en mí.

Abrí los brazos y le indiqué con la cabeza que se acercara más aún. No temas, le dije.

Se acercó y la envolví con mi cuerpo, protegiéndola.

No temas, repetí.

Pero un intenso dolor me hizo abrir los brazos y ella se apartó, completamente envuelta en sangre, con mi corazón entre sus dientes.

26 Febrero, 2008 Publicado por David Pena | Historias | | No hay comentarios

veinticinco de febrero de 2008 parte segunda

Caminaba cantarina por la senda que pasaba al oeste del bosque la la la la la la la dando saltitos alegres y hablando con las flores y las ardillas.

Buenos días señora margarita, está usted muy elegante hoy señor abedul, hola ardilla ¿dónde están tus hermanas? ah, ahí están, hola hola hola la la la la la la la dando un gritito de júbilo.

El sol iluminaba su cara pecosa y su pelo castaño brillaba intensamente. Su piel olía a agua de rosas bajo su nuevo vestido azul, que Aurora había cosido para ella con orgullo y llevaba en su mano una cesta con manzanas y dos tarros de miel la la la la la.

Al divisar su casa, se salió del caminito del bosque y dio un rodeo hasta el pantano. Se detuvo un momento ante él, sus zapatos llenos de barro, se sentó en el suelo y se acostó, mirando el cielo sin nubes entre las ramas verdes de los árboles. Suspiró, se levantó y sacó de su cesta los tarros de miel. Los abrió volcándolos sobre su vestido, agarró la cesta y, completamente bañada en lodo y miel, se dirigió a su casa y entró.

Aurora, ya he vuelto, gritó.

25 Febrero, 2008 Publicado por David Pena | Historias | | No hay comentarios

veinticinco de febrero de 2008

Me apuntó con su pistola de plástico y yo me detuve, consciente de que no podría herirme con sus balas de plastilina.

Pero al disparar no fue a mí a quien hirió, sino a él mismo.

Y eso él también lo sabía desde el principio.

25 Febrero, 2008 Publicado por David Pena | Historias | | No hay comentarios

seis de febrero de 2008 parte segunda

UNA HISTORIA SOLITA SOLITA SIN NINGUNA OTRA HISTORIA QUE LA ACOMPAÑE AUNQUE SI ESTO ES BUENO O SI NO LO ES NO TIENE RELEVANCIA PORQUE NO LA TIENE SÓLO LA HISTORIA QUE CON SU PRINCIPIO Y CON SU FIN NO TIENE A NINGUNA OTRA PARA HACERLE COMPAÑÍA

23 Febrero, 2008 Publicado por David Pena | Historias | | No hay comentarios

veintitrés de febrero de 2008

Se presentó ante ella a la hora del té, sintiéndose un poco torpe, sin saber si la molestaba. Pero ella estaba acostumbrada a este tipo de visitas, así que se limitó a hacer un gesto de aprobación con la cabeza, mientras sujetaba su taza de porcelana.

Ella creía saber a qué venía. A lo mismo que todos los demás, jóvenes y viejos, altos y bajos, gordos y flacos. Todos querían lo mismo y ella se limitaba a sonreír y pedirle a su camarera que por favor, Emilia, podría pedirle a este señor que se retire.

Y Emilia se acercaba al visitante y lo siento mucho, pero la señora tiene jaqueca, muchas gracias por su visita y le acercaba el sombrero con una sonrisa amable.

Siempre lo mismo. Y sin embargo los recibía y Emilia les abría la puerta colocándose su delantal impecable buenos días, usted debe de ser.. por supuesto esperábamos su visita la señora lo espera pase por favor decía, tan convincente que casi parecía que lo decía con sinceridad.

Y esta vez no fue diferente buenos días, usted debe de ser..

El Gran Duque de las Frutas Confitadas y Azúcar Glacé.

Por supuesto esperábamos su visita la señora lo espera pase por favor.

Y ella hizo un gesto de aprobación con la cabeza, mientras sujetaba su taza de porcelana, en espera del mismo discurso al que venían todos los demás.

Pero después de un silencio que empezaba a resultar incómodo, él seguía de pie, observándola sin decir nada.

¡Emilia! llamó. Le susurró algo al oído y Emilia se acercó a él, sonriente.

¿Podría usted formular su pregunta?

Soy el Gran Duque de las Frutas Confitadas y Azúcar Glacé, dijo él.

Su pregunta, por favor sonrió Emilia.

Él hizo un gesto y buscó algo en su bolsillo mientras ellas se miraban desconcertadas. Sacó un pequeño pedazo de papel que desdobló una dos tres cinco veinte trescientas veces y lo colocó sobre el suelo.

Ella dejó su taza sobre la mesita y dirigió su mirada hacia él con curiosidad.

¿Un mapa? dijo.

No, dijo él, haciéndole un gesto con la mano para que se acercara.

Y a pesar de su descaro, la curiosidad la invadía de tal forma, que decidió romper una de sus reglas. Se levantó y se acercó a él. Explíquese, exigió.

Pero él se limitó a señalar el papel desplegado en el suelo.

Ella acercó la vista y pudo ver que había algo escrito. Se acercó un poco más y un poco más, pero la letra era tan pequeña que seguía sin poder leerla. Se arrodilló en el suelo y se acercó un poco más.

Y el pequeño gritito de Emilia la hizo comprender. Muerta de vergüenza, se dio cuenta de que se encontraba postrada a los pies de él.

23 Febrero, 2008 Publicado por David Pena | Historias | | No hay comentarios

veintiuno de febrero de 2008

Nunca había visto nada parecido. Una mariposa de todos los colores y de ninguno. Reflejaba como un espejo y absorvía como el vacío y revoloteaba tranquila, absorta en sus pensamientos de mariposa.

¡Síguela, síguela! le dijeron todos.

Se acercó a ella, algo tímidamente, y acercó la mano para tocarla, pero la mariposa se apartó. Se acercó un poco más, pero la mariposa lo evitó.

Y cuanto más se acercaba, más se alejaba la mariposa.

Siguió acercándose a ella con obstinación y la mariposa siguió alejándose, siempre dejando la misma distancia entre los dos, como un espejismo. Se detuvo y también se detuvo la mariposa. Se alejó, y ella con él. Se acercó y la mariposa se movió en la misma dirección. Y se acercó un poco más y otro poco más y otro poco.

Y siguió acercándose y caminó y caminó y atravesó la plaza de la iglesia y la colina y el lago. Atravesó la montaña y los campos de girasoles y tres o cuatro ríos.

Pero justo en el medio de un maizal, la mariposa se dio la vuelta de repente y él, instintivamente, dio un paso atrás.

¿La alcanzaste? preguntaron todos.

La perdí de vista, mintió.

22 Febrero, 2008 Publicado por David Pena | Historias | | No hay comentarios

veinte de febrero de 2008

Era tan preventiva que asfixiaba a sus hijos al nacer.

Por si acaso.

22 Febrero, 2008 Publicado por David Pena | Historias | | No hay comentarios